El motivo por el que hay que añadir materia orgánica a la huerta es porque anteriormente se ha producido un desequilibrio o porque el proceso de cultivo en si produce un desequilibrio. Esto se debe a que se requieren nutrientes de la tierra pero después los productos obtenidos se transportan y no se devuelve la misma cantidad de materia orgánica que se extrae del suelo.

En la naturaleza, cuando no hay acción antrópica, los sistemas ecológicos se retroalimentan permanentemente. Todas las plantas, árboles y arbustos que absorben durante su vida nutrientes de la tierra y el aire, cuando mueren, se descomponen sobre esa misma tierra, devolviendo así materia orgánica y nutrientes al suelo. Lo mismo sucede con los animales que devuelven parte de los alimentos que consumen con sus excrementos y posteriormente con su cuerpo en descomposición.

Las plantas, para su correcto desarrollo necesitan una serie de macronutrientes (nutrientes que las plantas necesitan en mayor proporción) y micronutrientes (nutrientes que la planta necesita en menor proporción) del suelo y del aire, pero no todo se reduce a esto. Para que una tierra sea fértil y lo más propicia posible a albergar a los cultivos es necesario llevarla a un equilibrio y a la forma más cercana posible a la que debería tener en su estado natural.

De todo esto se deduce que los fertilizantes químicos que son utilizados en la agricultura convencional, lejos de solucionar el problema de fertilidad de la tierra lo agravan, ya que contaminan el agua y el ecosistema donde se utilizan y son un peligro para la salud. La única forma de mejorar la tierra y aumentar su fertilidad es añadir abonos orgánicos y ecológicos además de alterar lo menos posible el proceso natural de la tierra y el ecosistema donde se encuentra integrada.

Estos son los algunos tipos de abonos que se pueden utilizar:

  • Estiércol animal: vaca, caballo, ovino, caprino, cerdo, gallinácea.
  • Purines: deyecciones líquidas.
  • Compost: abono natural producido a partir de restos de materia orgánica vegetal.
  • Humus de lombriz: producto resultante de la descomposición de materia orgánica por medio de lombrices.
  • Abonos verdes: Son cultivos realizados con la función principal de enterrarlos verdes en el suelo como abono, principalmente leguminosas.
  • Cenizas.
  • Algas desalinizadas.
  • Excrementos de aves: Guano.
  • Residuos orgánicos vegetales: Orujo de uva, Orujo de aceitunas.

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