Descripción y características: Se trata de un árbol caducifolio que puede alcanzar los 6 metros de altura, su sistema radicular es superficial, tiene flores blancas y su fruto es una drupa de color amarillo, rojo o violáceo. Dentro del hueso se encuentran dos semillas que pasado un mes pierden su capacidad germinativa.

Clima: El ciruelo es una especie bastante rústica, no obstante se desarrolla de manera óptima en un clima templado, aunque puede soportar bajas temperaturas, por lo que se puede adaptar a una zona fría, siempre que se proteja de las heladas tardías, ya que es muy sensible a éstas. No tolera bien la sequía y es sensible a los vientos. Su óptimo se sitúa en altitudes hasta de 700 metros.

Tierra y abonado: No necesita suelos muy profundos, ya que su sistema radicular es superficial, aguanta bien la caliza y prefiere suelos frescos pero sin exceso de humedad. Conviene añadir una buena cantidad de abono al año, preferiblemente compost, especialmente durante la floración y fructificación.

Labores de mantenimiento: Es importante no realizar la poda en invierno, ya que los cortes tardarán en curar y puede sufrir un ataque fúngico. Si la producción es excesiva conviene aclarar el fruto, dejando unos 7 centímetros de separación entre uno y otro, ya que un exceso de peso podría quebrar las ramas. En el caso de periodos de sequía habrá que aportar riegos, ya que el ciruelo es sensible a la escasez de  agua.

Plantación de ciruelos: Se planta a raíz desnuda en otoño y el marco de plantación es aproximadamente 4,5 por 10 metros.

Recolección de ciruelas: Entra en plena producción entre los 3 y 5 años después de la plantación. La fruta se recolectará cuando esté madura, el indicador será que se desprenden del árbol con facilidad.

Nombre científico: Prunus domestica L.

Familia: Rosaceae.

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