Cuando hablamos de huerto nos estamos refiriendo a una extensión de terreno sobre la que plantamos verduras, hortalizas y árboles frutales. Un huerto ecológico se caracteriza por utilizar técnicas de cultivo basadas en la Agricultura Ecológica.

La Agricultura ecológica se basa en que la tierra funciona como un organismo vivo y por lo tanto debe ser nutrida y tratada adecuadamente según su naturaleza.

La realización y cultivo de un huerto ecológico es una forma de obtener alimentos frescos y saludables. Por otra parte constituye un escenario ideal para el disfrute y sana relación con la naturaleza, permitiéndonos realizar un sano ejercicio, respirar aire puro y percibir con mayor nitidez el paso de las estaciones, observando con mayor atención el clima y ubicándonos de esta forma en el momento y lugar preciso en el que nos encontramos. No cabe duda de que es una actividad gratificante y beneficiosa para la salud.

En el proceso de cultivo el aprendizaje viene dado por la práctica cotidiana a través de múltiples pruebas y ensayos que nos darán las claves para entender las necesidades del terreno y los productos cultivados.

A través de los siglos, los huertos familiares han constituido un método de supervivencia, una forma de conseguir alimentos básicos. En épocas de conflictos bélicos y recesión económica han sido una opción para la supervivencia. En la actualidad, el huerto vuelve a cobrar importancia por razones económicas, ambientales y referentes a la salud.

Se ha comprobado que muchas de las enfermedades que padecemos en la actualidad vienen producidas directa o indirectamente por los alimentos que ingerimos. También se ha demostrado que los valores nutricionales de alimentos procedentes de la Agricultura ecológica son mayores. De esta forma, se muestra claramente que el respeto a la hora de trabajar la tierra es directamente proporcional a la calidad de los productos que obtengamos de ella y por lo tanto es importante para nuestra salud y para el Medio Ambiente que el cultivo de nuestro huerto se guie por los principios de la Agricultura ecológica.

Por último, la autonomía que nos brinda el tener un huerto y obtener nuestros propios productos, es decir la autogestión de nuestra alimentación, nos hace ser individuos más capaces, más sabios  y más libres.

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