Según Bill Mollison, uno de los precursores iniciales de la Permacultura, esta se define como el diseño consciente y el mantenimiento de ecosistemas agrícolas productivos, los cuales tienen la diversidad, estabilidad y resistencia de los ecosistemas naturales. Es la integración armónica del paisaje y la gente produciendo comida, energía, cobijo y otras necesidades materiales y no materiales de una manera sostenible.

Esta corriente nace a mediados de los años 70 en Australia como respuesta a los métodos tanto agrícolas como industriales que se potenciaron tras la segunda guerra mundial y que eran nocivos para el medio ambiente. De esta forma, con la permacultura se proyectan sistemas agrícolas sostenibles, pero no sólo eso, sino que también engloba propuestas sobre Economía, bioconstrucción, energías renovables, tratamiento de aguas, relaciones sociales y en general, sobre desarrollo armónico en comunidad.

Un hábitat diseñado según los principios de la permacultura se entiende como un sistema, en el cual se combinan la vida de los seres humanos de una manera respetuosa y beneficiosa con la de los animales y las plantas, para proveer las necesidades de todos de una forma adecuada. No solo se estudian los componentes individuales, se presta también especial atención a las relaciones entre estos componentes y su uso para la creación de sistemas productivos.

La permacultura trata de integrar tanto los nuevos conocimientos y tecnologías como los conocimientos del pasado, incluso los milenarios, se abre a todas las culturas y apuesta por la fusión creativa en innovadoras estrategias de diseño, basándose siempre en la observación e imitación del funcionamiento de los ecosistemas naturales.

La permacultura propone aprovechar todos los recursos posibles, el exceso o desecho producido por plantas, animales y actividades humanas es utilizado para beneficiar otras partes del sistema. Si nos referimos a la agricultura, la permacultura propone diseños en los que se aproveche al máximo los recursos (agua, sol, etc.), esto se consigue mediante una serie de técnicas como pueden ser:

  • Utilización de cortavientos para el mejor aprovechamiento del agua, y que el viento reseca el terreno.
  • Utilizar asociaciones de árboles, arbustos y herbáceas que se nutran y protejan mutuamente.

Si ampliamos y tratamos de diseñar un sistema no solamente agrícola basado en la permacultura, estas son algunas de las técnicas que se podrían usar para conseguirlo:

  • Ser responsable de uno mismo y de su comunidad.
  • Observar y estudiar  la Naturaleza, intentando actuar como ella y nunca en contra de ella.
  • Conseguir el mayor efecto del menor gasto posible, esto implica no hacer cambios innecesarios.
  • Diseñar sistemas que no necesiten mucho mantenimiento.
  • Diseñar sistemas donde los recursos reciclados sean el mayor número posible.
  • Intentar que los recursos utilizados sean biológicos, ya que normalmente son renovables.
  • Usar energías naturales y biológicas como el sol, viento, agua, biogás y madera.
  • Implantar policultivos interactivos en un sistema productivo. Una de las ventajas es que lo hacen más flexible al cambiarlo.
  • Combinar los diferentes elementos de manera que se beneficie el sistema.
  • Tratar de que cada elemento haga varias funciones, es decir considerar cada elemento por lo que puede hacer o ser usado.
  • Dedicar el tiempo necesario a investigar y planificar, ya que esto nos hará cometer menos errores en la realidad y por lo tanto así se evitará gastar energía de manera innecesaria.

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