Si queremos un cultivo ecológico es primordial que las semillas que vamos a plantar estén sanas y sean de variedades adaptadas al lugar donde van a ser cultivadas.

Estas pueden ser tres buenas opciones para asegurar lo mejor para nuestro huerto ecológico:

  • Comprar semillas que tengan certificación ecológica.
  • Seleccionar nuestras propias simientes. Se seleccionan las plantas que nos han dado mejores resultados en el cultivo anterior, las más sanas sabrosas y productivas y las que presentan más resistencia a plagas y enfermedades. El proceso de recogida de semillas se realizara de una manera u otra dependiendo de la especie. Será necesario idear maneras de hacerlo que eviten que las semillas sean comidas por los pájaros u otros animales o que se las lleve el viento.
  • Contactar con una red de semillas. Esto consiste en una alianza entre personas en torno al mundo agrícola que intercambian semillas con el objetivo de conservar las variedades de semillas que se han cultivado de manera tradicional, enriqueciéndose así la Biodiversidad agrícola.

Las variedades tradicionales son las que los campesinos han ido seleccionando y traspasando de generación en generación según las necesidades, gustos y sobre todo las peculiaridades del entorno. Normalmente están muy bien adaptadas a las condiciones climáticas y de suelo específicas de cada lugar. Por otra parte han creado resistencia frente a plagas o a falta de nutrientes o a la escasez de agua. Además estas variedades  poseen una cultura en torno a ellas ya que se han cultivado durante varios siglos y son específicas de zonas y pueblos, marcando así una cultura gastronómica y de manejo de suelo.

Los motivos por los que es importante rescatar y sacar adelante variedades locales son varios:

  • Están en peligro de extinción, esto conlleva una pérdida de biodiversidad, uno de los mayores problemas ambientales.
  • Estas variedades son muy heterogéneas genéticamente por tanto presentan una gran capacidad de adaptación a los cambios ambientales. Los colores, sabores y aromas que tienen son muy variados, al contrario de la oferta comercial actual que es muy limitada, ofreciendo muy poca variedad, limitándose así la agricultura y la gastronomía.
  • Enriquecen nuestra alimentación, por sus características nutricionales y organolépticas.
  • Estas variedades contribuyen a la soberanía alimentaria, haciéndonos independientes de grandes empresas.
  • En definitiva, forman parte de un patrimonio que hemos heredado y debemos salvaguardar.

En cuanto a la conservación de las semillas, las técnicas y el tiempo de conservación serán diferentes según la especie. Normalmente se conservan bien en un lugar oscuro, seco y fresco y en un recipiente de vidrio. Es importante meter dentro del bote un papel que indique de que especie y variedad se trata. Se puede colocar dentro una bolsita con  gránulos de sílice o un trozo de tiza para absorber la humedad.

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