Descripción y características: Las fresas no son frutas ni verduras, son infrutescencias (flores fecundadas).

Dentro de lo que comúnmente se denomina fresa en realidad se engloban dos especies, la fresa y el fresón, lo que usualmente encontramos en el mercado es el fresón. Pertenecen a la misma familia y género, pero tienen algunas diferencias.

La fresa es una planta asilvestrada que crece espontáneamente en los bosques de Europa desde la antigüedad y que luego se cultivó en jardines y huertos, y el fresón es un híbrido obtenido por los botánicos en el siglo XVIII del cruce de distintas especies. La fresa es mucho más pequeña, del tamaño de la uña de un dedo pulgar y tiene un genoma diploide, mucho más sencillo que el genoma del fresón que es octoploide.

Por otra parte, mientras que la fresa puede reproducirse por semillas o esquejes, el fresón, al ser una especie híbrida, exige comprar las plántulas para ser sembradas. El 99% de lo que encontramos en el mercado es lo que se conoce como fresón, la fresa es más difícil de encontrar, teniendo fama la fresa de Aranjuez. Esto sucede porque la fresa es más perecedera que el fresón y tiende a estropearse en el proceso de trasporte, vendiéndose solo en mercados locales.

La zona que más fresón produce de toda España es Huelva, prácticamente el 90% de todo el fresón que se produce en España, ya que por sus características climáticas es una zona perfecta para este cultivo. La planta de fresón es de tipo herbáceo, perenne y estolonífera, (que producen estolones o plantitas nuevas unidas a la planta madre).

Tierra y abonado: El lugar natural de las fresas y fresones es en sotobosques húmedos y frescos, por lo que prefieren tierras ligeramente ácidas y no toleran las tierras muy calcáreas. También toleran muy mal la salinidad. Son muy exigentes en cuanto a nutrientes por lo que habrá que realizar un buen abonado con estiércol muy descompuesto o con abundante compost (3-5 kg por metro cuadrado) al principio de la siembra. Después conviene añadir un poco de lombricompost en la época de fructificación (mayo-junio).

Siembra de la fresa: El método de reproducción de este cultivo no es por siembra, sino por separación de matas o trasplante de estolones. Desde mediados de agosto podemos arrancar los estolones (que son plantas que crecen a lo largo de las ramificaciones que desarrolla la mata de fresón) y se colocan en macetas con sustrato para que enraícen y poder trasplantarlos al terreno a principios de la siguiente primavera. Si nos preocupamos cada año de ir haciendo un aporte de abono en invierno, se podrá seguir cultivando la fresa durante 3 o 4 años en la misma parcela.

Labores y mantenimiento: Es un cultivo exigente en riego, así que habrá que regar habitualmente o instalar un riego por goteo. También es positivo acolchar el terreno, lo ideal es acolchar con acículas de pino mejor que con paja, ya que estas confieren más acidez al terreno y eso es positivo para este cultivo. También habrá que controlar las hierbas competidoras y una vez haya fructificado habrá que tener especial cuidado con pájaros e insectos (concretamente caracoles y babosas), ya que es un fruto muy preciado para ellos y pueden llegar a mermar considerablemente la cosecha.

Recolección de fresas: Se cosecharán en la primavera siguiente a la siembra. La cosecha debe efectuarse mínimo cada dos días si no queremos perder frutos. En los días calurosos evitar recolectar en las horas de más calor. Dejar un pedúnculo de 1 centímetro adherido al fruto.

Nombre científico: Fragaria vesca (fresa) y Fragaria ananassa (fresón)

Familia: Rosaceae

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