Este método recibe el nombre de su creador, Gaspar Caballero de Segovia, un mallorquín nacido en 1946, y que tras investigaciones y la práctica que le dieron los años de cultivo ideó este método basado en la agricultura ecológica y que destaca por su sencillez, mínimo esfuerzo y máximo rendimiento.

La Metodología de Gaspar Caballero de Segovia es muy sencilla, fácil de aplicar y sus resultados son sorprendentes. Se basa en seis puntos fundamentales:

1. Las “Parades en Crestall”

La parada es un rectángulo de tierra de 1,5 metros de ancho. La longitud puede variar, para huertos familiares se recomienda hacer las "parades" de 3 metros de largo o como máximo 6 metros. Sin embargo, manteniendo esta anchura (1,5 metros) la longitud puede ser cualquiera mientras que sea múltiplo de 3.

Debe haber al menos 4 piezas de tierra de modo que las medidas se adapten a nuestro espacio de terreno, la razón es que se llevará a cabo una rotación de cultivos de 4 años según las familias botánicas de las hortalizas.

El crestall es una cobertura de compost (fems de bassa o estiercol) que se colocará sobre la parada, sin mezclar con la tierra.

El espesor de este manto rondará los 2 centímetros de espesor. La razón de no mezclarlo con la tierra está inspirada en la naturaleza, ya que en un bosque la hojarasca se va descomponiendo en su superficie muy poco a poco. Las ventajas de no mezclar el compost son que se evitan las pérdidas por lixiviación, se ecita la podredumbre de las raíces y se disminuye notablemente el trabajo que tendrá que realizar el horticultor.

2.- No pisar

Otro punto clave de este método es no pisar la tierra, para ello rodeando cada “Parada en Crestall” dejaremos unos caminos. De esta forma cada parada queda dividida en dos partes de 60 centímetros de ancho separadas por un corredor de 30 cm que nos servirá para movernos dentro de las paradas. En este corredor se dispondrán ladrillos o bovedillas sobre las que pisaremos para minimizar el impacto de pisoteo sobre el suelo. En estos corredores y entre las paradas que se colocarán separadas entre sí unos 30 cm, plantaremos aromáticas y medicinales que tendrán la función de prevenir plagas.

3.-El “Fems de bassa” (estiércol)

Es el mejor alimento que podemos dar a la tierra. Es una forma sencilla, económica y ecológica de devolver a la tierra parte de lo que, en algún momento, se ha obtenido de ella.

El fem (en castellano estiércol) es los excrementos de granja tradicional compostados con restos vegetales y paja, de esta forma se consigue un material rico en materia orgánica. El tipo de estiércol variará de unas zonas a otras, pero en general es importante que se obtenga una granulometría adecuada para la correcta difusión del aire y el agua.

4.- La siembra

La siembra se efectúa más densamente de lo que la horticultura tradicional establece. Se trata de que cuando crezcan sus hojas se toquen creando así un microclima sobre el suelo, ahorrando así agua y evitando el crecimiento de malas hierbas.

5.- El riego

En este método el sistema de riego consistirá en un tubo exudante que se distribuirá en forma de U a lo largo del crestall, se depositará encima sin más.

Con el sistema de riego exudante, la cobertura de compost y la siembra más densa, gastaremos menos agua y obtendremos una humedad más constante que con otros sistemas de riego.

6.- La rotación de cultivos

La rotación es la sucesión de distintos cultivos en un mismo terreno. Si cultivamos plantas de la misma familia botánica año tras año en el mismo lugar, se puede propiciar que las enfermedades y plagas sean más fuertes y difíciles de erradicar. Por esta razón se propone una rotación por familias botánicas sobre 4 parades a 4 años, de esta forma se actuará como método preventivo de enfermedades y plagas al mismo tiempo que se trabaja para preservar el suelo, beneficiándose así los cultivos.

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